domingo, 14 de junio de 2015

Un café

Una pequeña cafetería en algún lugar de la gran ciudad, no importaba el tamaño del lugar, lo único que importaba es que era suya, su trozo de mundo que los conectaba, algo que les hacía únicos y lo sabían. Algo que les impedía ver al resto de clientes de aquel pequeño y extraño lugar, pues mientras quedará algo de que café en la taza el mundo se compactaría solo en EL y en ELLA.

ELLA: Te dije que no volvieras, nunca me escuchas.

EL: No puedo evitarlo, este lugar tan tuyo como mio, ademas me encanta este café, créeme que no encontraras ningún café igual en ningún otro lugar

Ella le sonríe tímidamente, pese a que esta enfadada no puede evitar alegrarse de volver a verle.

ELLA: Cuando te fuiste, esto se quedo muy solo, la gente dejo de venir y...

EL: Pero tu sigues viniendo...

Un silencio incomodo se hace mesa, y por ende en el resto de la cafetería.

EL: Me dijiste que no volviera, y en parte te hice caso, aunque no fuese decisión mía

ELLA: ¡Pero no era a esto a lo que me refería!- grita ella- Se que te dije que quería te fueras de mi vida aquel día, pero porque sabia que ibas a volver, siempre volvías, nuestra vida siempre tiene esa faceta, estemos enfadados o no, vivamos a cientos de kilómetros o a dos manzanas, la vida siempre encontraba la manera de juntarnos, pero esta vez, te fuiste y no volviste, no puedo perdonarte.

EL: No fue algo que planee, recuerdo lo triste que estaba aquel día, algo me decía que esa última discusión iba a marcar el final de nuestra historia, y me fui con el corazón hecho trizas.

ELLA: Por favor, no me digas eso.

EL: Pero es la verdad, siempre te he querido señorita, incluso ahora. Por eso he vuelto a esta cafeteria

ELLA: No deberías de haber vuelto.

EL: Has sido tu la que me has llamado, no me eches a mi solo las culpa, no queda mucho café así que si quieres decirme algo deberías darte prisa.

Ella lo mira esta apunto de echarse a llorar , el observa su taza de café como quien mira al infinito, con la sonrisa de quien no tiene ninguna preocupación, después de un momento incomodo se vuelven a mirar, posiblemente si pudiéramos saber lo que quieren decir las miradas nos daríamos cuenta que ambos tuvieron una conversación mucho mas profunda de lo que se habían dicho hasta entonces con palabras, pero es algo que solo pueden saber los enamorados.

ELLA: Te necesito, vuelve. Pero vuelve de verdad, no vuelvas a medias a tomarte un café conmigo cuando me haga falta, te necesito en mi día a día, en mi vida, en mi cama en mi despertar y en...

El: Sabes que no puedo hacer eso...

ELLA: ¿Entonces que quieres de mi? ¿Por que vienes a verme solo aquí?

El: Creo que tal vez deberías dejar de buscarme, deberías dejar de venir a este cafetería a tomarte un café conmigo, tal vez ....
El la mira a los ojos, evitando que rehuya escuchar sus palabras.

EL: Tal vez deberías matarme de una vez por todas, olvidarte de mi, quemar mis recuerdos y dejar que me vaya para siempre.

ELLA: No quiero hacer eso, no puedo hacerlo.

El: Ha pasado ya un año señorita, y aun tienes pesadillas cada noche desde aquel día debes de avanzar, seguir hacia adelante, volver a enamorarte.

ELLA: No, no quiero.

EL: No seas cabezota, y hazme caso, sabes que siempre estaré a tu lado, siempre podrás encontrarme en este café, pero lo cierto aunque no quieras aceptarlo es que morí en aquel accidente de trafico, y este bonita cafetería cerro tres meses después de mi muerte, esto solo es un recuerdo y yo solo soy un fantasma que viene a verte las noches que necesitas verme.

ELLA: No quiero que te vayas

EL: Pero el café se esta acabando...

Ambos lloran, lloran y ríen entre una mezcla bohemia de dolor y felicidad.

ELLA: Lo siento, siento todo lo que dije aquel día.

EL: Yo ya te perdone aquel día, fuiste mi ultimo pensamiento, y fue un pensamiento feliz, ahora debes de perdonarte a ti misma, y avanzar, y buscame cuando tengas buenas noticias que contarme.

ELLA: Te quiero.

EL: Y yo, siempre.

El café se acabo y ella despierta con un dulce sabor en la boca, y un estridente sonido el del teléfono sonando.

1 comentario:

  1. Joder, qué triste. Está muy bien, me ha gustado mucho, sobre todo porque te lo vas oliendo hacia el final pero no te lo quieres creer por lo triste, pero finalmente es lo que es. Y es triste, pero acaba bien. Y ese teléfono seguro que augura un paso hacia adelante para ella.

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