Una pequeña
cafetería en algún lugar de la gran ciudad, no importaba el tamaño
del lugar, lo único que importaba es que era suya, su trozo de mundo
que los conectaba, algo que les hacía únicos y lo sabían. Algo que
les impedía ver al resto de clientes de aquel pequeño y extraño
lugar, pues mientras quedará algo de que café en la taza el mundo
se compactaría solo en EL y en ELLA.
ELLA: Te dije
que no volvieras, nunca me escuchas.
EL: No puedo
evitarlo, este lugar tan tuyo como mio, ademas me encanta este café,
créeme que no encontraras ningún café igual en ningún otro lugar
Ella le sonríe
tímidamente, pese a que esta enfadada no puede evitar alegrarse de
volver a verle.
ELLA: Cuando
te fuiste, esto se quedo muy solo, la gente dejo de venir y...
EL: Pero
tu sigues viniendo...
Un silencio incomodo
se hace mesa, y por ende en el resto de la cafetería.
EL: Me
dijiste que no volviera, y en parte te hice caso, aunque no fuese
decisión mía
ELLA: ¡Pero
no era a esto a lo que me refería!- grita ella- Se que te dije que
quería te fueras de mi vida aquel día, pero porque sabia que ibas a
volver, siempre volvías, nuestra vida siempre tiene esa faceta,
estemos enfadados o no, vivamos a cientos de kilómetros o a dos
manzanas, la vida siempre encontraba la manera de juntarnos, pero
esta vez, te fuiste y no volviste, no puedo perdonarte.
EL: No fue
algo que planee, recuerdo lo triste que estaba aquel día, algo me
decía que esa última discusión iba a marcar el final de nuestra
historia, y me fui con el corazón hecho trizas.
ELLA: Por
favor, no me digas eso.
EL: Pero es
la verdad, siempre te he querido señorita, incluso ahora. Por eso he
vuelto a esta cafeteria
ELLA: No
deberías de haber vuelto.
EL: Has sido
tu la que me has llamado, no me eches a mi solo las culpa, no queda
mucho café así que si quieres decirme algo deberías darte prisa.
Ella lo mira esta
apunto de echarse a llorar , el observa su taza de café como quien
mira al infinito, con la sonrisa de quien no tiene ninguna
preocupación, después de un momento incomodo se vuelven a mirar,
posiblemente si pudiéramos saber lo que quieren decir las miradas
nos daríamos cuenta que ambos tuvieron una conversación mucho mas
profunda de lo que se habían dicho hasta entonces con palabras, pero
es algo que solo pueden saber los enamorados.
ELLA: Te
necesito, vuelve. Pero vuelve de verdad, no vuelvas a medias a
tomarte un café conmigo cuando me haga falta, te necesito en mi día
a día, en mi vida, en mi cama en mi despertar y en...
El: Sabes que
no puedo hacer eso...
ELLA:
¿Entonces que quieres de mi? ¿Por que vienes a verme solo aquí?
El: Creo que
tal vez deberías dejar de buscarme, deberías dejar de venir a este
cafetería a tomarte un café conmigo, tal vez ....
El la mira a los
ojos, evitando que rehuya escuchar sus palabras.
EL: Tal vez
deberías matarme de una vez por todas, olvidarte de mi, quemar mis
recuerdos y dejar que me vaya para siempre.
ELLA: No
quiero hacer eso, no puedo hacerlo.
El: Ha pasado
ya un año señorita, y aun tienes pesadillas cada noche desde aquel
día debes de avanzar, seguir hacia adelante, volver a enamorarte.
ELLA: No, no
quiero.
EL: No seas
cabezota, y hazme caso, sabes que siempre estaré a tu lado, siempre
podrás encontrarme en este café, pero lo cierto aunque no quieras
aceptarlo es que morí en aquel accidente de trafico, y este bonita
cafetería cerro tres meses después de mi muerte, esto solo es un
recuerdo y yo solo soy un fantasma que viene a verte las noches que
necesitas verme.
ELLA: No
quiero que te vayas
EL: Pero el
café se esta acabando...
Ambos lloran, lloran
y ríen entre una mezcla bohemia de dolor y felicidad.
ELLA: Lo
siento, siento todo lo que dije aquel día.
EL: Yo ya te
perdone aquel día, fuiste mi ultimo pensamiento, y fue un
pensamiento feliz, ahora debes de perdonarte a ti misma, y avanzar, y
buscame cuando tengas buenas noticias que contarme.
ELLA: Te
quiero.
EL: Y yo,
siempre.
El café se acabo y
ella despierta con un dulce sabor en la boca, y un estridente sonido
el del teléfono sonando.